DESPOTRICANDO: VILLANOS

Esta reflexión me salió ayer: Los verdaderamente grandes villanos eran buenos hombres destinados a ser héroes pero que fueron bien jodidos por la vida. El resto de villanos… bah, sanguijuelas.

Como me gustan los cómics, sigo hablando de ellos:

Y es que me gustan mucho. Los villanos, no los héroes. Esta época y esta sociedad tienen muy poquitos héroes. Las más de las veces, gente corriente que actúa con lógica en situaciones chungas y que por actuar como se debe salen un día en las noticias (¡Ay, lo que nos gusta conceder los 15 minutos de popularidad del puto Warhol!).

Sin embargo, villanos los hay a patadas. De eso sobra. Pero villanos cutres, de medio pelo. Ejemplos los tenemos todos en mente: Que si la Pantoja, que si el Bárcenas, que si Ortega Cano, que si Rajoy y su banda, que si Rubalcaba y los suyos… de medio pelo todos. Me niego a darle mayor rango a tanto gilipollas listillo. Y todos esos “villanitos” gozan no de 15 minutos de fama (otra vez el sobrevalorado Warhol), sino que esta sociedad les da horas, días, meses, años de insoportable presencia pública. Seremos gilipollas… Bastaría con pisarlos como a hormigas (con perdón para las hormigas).

Y es que ya no se fabrica al VILLANO, con mayúsculas. Se rompió el molde o lo escondieron allá por los años 80. Pero no creáis que es difícil hallar los ingredientes para crear al VILLANO perfecto: Que sea buena persona, con buen corazón y buena intenciones y que haga todo lo posible por actuar con rectitud. Ahora toca el ingrediente dramático: Que algún desalmado le ponga la pierna encima y no le deje levantar cabeza. Que le hunda en la mierda y en la miseria de forma injusta e injustificada y que encima le pida que ponga la otra mejilla. Que la situación para nuestro héroe se vuelva tan jodida que sea insoportable (familia a la que alimentar, sueños rotos, “no future”…) Y por último, que se le ponga entre la espada y la pared sin alternativa alguna. Es decir, transformarlo en un Muerto Social. De ahí a adoptar el rol de VILLANO CON MAYÚSCULAS hay un paso muy corto, porque eso agota a cualquiera, te quema, y si quema demasiado…

Pues puede pasar que nuestro amigo se canse y decida quemar algo ahora… o a alguien. Si yo no salgo de ésta, vosotros tampoco. Y esto le convierte en alguien peligrosísimo. Cuando no hay nada que perder no hay nada que temer. Así nacen las grandes leyendas, como el Joker, o Curro Jiménez.

Apuesto que hasta os cae simpático nuestro VILLANO. Es fácil empatizar, ponerse en su lugar y entender sus razones. Víctima de la sociedad, qué pena. Soltamos una lágrima y cambiamos de canal.

Pero ojo, que cuando uno de estos VILLANOS la lía, la lía de verdad. Le pega un tiro con una recortada a un político de los gordos… Pone una bomba en el Congreso a lo V de Vendetta… Esas cosas de nada. A la chita callando. Y luego a tirarnos de los pelos. ¡Ala, la que ha montado ese simpático cabrón! ¡Pero si era buena persona!

Yo acabo aquí, con el pollo montado, pero me temo que a día de hoy se están mezclando demasiado ciertos ingredientes con los que se puede crear (¿por accidente?) a uno de esos grandes VILLANOS de película que tanto nos gustan.

Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor.

Ojalá me equivoque.

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