ALGO PARECIDO A UNA POESÍA

Repasando, revisando, retocando, preparando… mis trabajos, he reparado en la última “poesía” de mi libro DEFORMOLOGÍA.

Leyéndola ahora, no me extraña que hace más de diez años pudiese escribir algo tan emocionalmente abierto (siempre fui así, a pecho descubierto), pero sí me sorprende no recordar que fuese un texto también, en cierta manera, emocionalmente positivo, con un leve aliento de esperanza, en una época en la que mis textos eran todo lo contrario.

Ahora me parece perfecto que esta “poesía” pusiese fin al libro. Etapas que se cierran, con la esperanza de un futuro.

Se lo dedico a toda aquella persona que no haya perdido la fe. Sigue tus instintos, tus emociones, tus sentimientos, y da igual donde te lleven, aquí o allí. Sólo síguelos. Porque por encima de lo que ves, está lo que sientes, ese mundo subliminal que a veces nos perdemos.

“Es como un amanecer.
Despacio, muy despacio,
en esta noche sin estrellas
me sigo sintiendo un niño,
pequeño como ningún otro.
Te daré todo lo que quieras,
Tú eres a quien quiero.
Me siento como no me sentía antes,
me arrodillo
rezando a lo que no creo:
Que me ames como yo te amo.
A veces me siento derrotado,
demasiado normal,
demasiado a menudo;
a veces no soy más que un despojo,
pero te daría todo lo que tengo.
Quizás ahora todo cambie
para bien.
Porque me siento como nunca antes me sentí,
porque siento cosas nuevas,
porque presiento que hay algo
que podría funcionar,
que podría funcionar.
Más allá de cartas marcadas,
de apuestas contracorriente
y de luchar sin sentido contra lo inevitable,
me niego a creer que esto no tiene inicio
porque para mí no tiene fin.
Me arrodillo rezando a los espíritus donde sea:
Que te pueda hacer sentir
lo que yo no puedo dejar de sentir.”

Si te ha gustado, puedes adquirir el libro completo (en papel o en formato electrónico, en www.deformologia.com .

No te desagradará.

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